Cajas fuertes – Donde la pongo

Aunque para muchos la discusión respecto a las cajas fuertes aún reside en el si la compran o no, si es una necesidad o una comodidad superflua y cuestiones similares, muchas personas ya han dado el salto y han decidido que si, por cualquiera de las muchas razones que existen (protección de documentos, de las 3 prendas de valor que dejó la tía abuela que en paz descanse y un pequeño fajo de efectivo por si hay que hacer un escape rápido a las Bahamas), que si, quieren una caja fuerte en casa, así que se han lanzado a la red de redes y han buscado y quizás ya hasta tienen una candidata en la mira que les hace ojitos con su sexy rueda de combinación y doble revestimiento a prueba de fuego. Ahora la discusión que se tiene es donde colocarla.

Contemplando que la caja es una caja fuerte en toda regla, de marca real, con el peso y las medidas requeridas y un buen mecanismo de seguridad, la ubicación de la misma es la siguiente gran pregunta que hacerse al adquirir una caja de seguridad, como lo expresan los cerrajeros baratos. Ya que hay que recordar que aunque el peligro no suele ser que se lleven la caja, si lo es que intenten violentarla hasta abrirla, quizás logrando hacerlo o llegando al punto de dañar el contenido en su intento. Lo importante es no llegar a esto, por ello la ubicación es importante, porque siempre es más difícil robar aquello que no se sabe que existe o al menos no se sabe donde está.

Si nos dejamos llevar por el cine y las novelas de misterio, la primera opción a considerar es la pared del despacho detrás de la pintura al óleo del bisabuelo. Y si no se tiene la pintura pues toca mandar a hacerla. Esto suena un poco a broma pero no lo es del todo.

Verás, el mayor consejo de seguridad para una caja fuerte, como lo dicen los cerrajeros precio, es en lo posible empotrarla en la casa, con trabajo de obra real, ubicar una pared y encerrarla como parte de la construcción de tu hogar y obviamente si se hace esto en una pared cualquiera de la casa, pues sería en vano dejar el frente descubierto delatando lo que obviamente queremos esconder. Por ello se tiene la idea de la pintura para cubrirla. Pero claro, no tiene que ser ni en la pared de la oficina ni con una pintura del bisabuelo.

Lo que si hay que tener en cuenta es que es preferible una pared interna siempre. Una pared que de al exterior del hogar sería evidente que oculta algo cuando un día construyas un bulto con bloques en todo su centro. En una pared interna esto se puede disfrazar haciendo una columna falsa o dejando el interior hacia un armario. Las ideas son infinitas.

Otra idea si estamos en una casa es hacer el empotrado en el piso, que claro, no cubriríamos ya con una pintura, pero si se realiza en el piso de un closet se puede cubrir con un parche de piso falso que se quitaría antes de abrirla.

Ahora si, nadie encontrará esos dudosos aretes que te dejó la tía abuela, que juraba que eran de oro macizo y rubíes, tu no te fías pero los pones en la caja por si acaso.